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Parashá 46 – Ekev (Deuteronomio 7:12–11:25)

Dios cuida de nosotros y quiere un corazón agradecido

Introducción

Después de enseñar al pueblo de Israel que debía amar a Dios con todo su corazón, Moisés continúa preparando al pueblo antes de entrar en la Tierra Prometida. En esta parashá les recuerda que Dios siempre cumple Sus promesas y que nunca abandona a quienes caminan con Él.

Moisés les habla sobre las bendiciones que recibirán al obedecer los mandamientos de Dios. También les recuerda los cuarenta años que vivieron en el desierto, donde Dios los cuidó, les dio alimento y nunca permitió que les faltara lo necesario.

Pero Moisés les da una advertencia importante: cuando tengan una buena tierra, casas, alimentos y muchas bendiciones, no deben olvidarse de Dios. Deben recordar que todo lo que tienen viene de Él.

Esta parashá nos enseña que Dios desea que tengamos un corazón humilde, agradecido y obediente.

¿Qué sucede en esta Parashá?

Dios promete bendecir a quienes obedecen (7:12-26)

Moisés enseña al pueblo que, si escucha los mandamientos de Dios y camina en Sus caminos, Dios será fiel a Su pacto. Él cuidará de ellos, los protegerá y los bendecirá.

Dios les recuerda que no deben tener miedo, porque Él estará con ellos y es más grande que cualquier dificultad que puedan enfrentar.

¿Qué aprendemos?

Cuando confiamos en Dios y obedecemos Su Palabra, podemos caminar seguros porque Él siempre está con nosotros.

Dios cuidó a Israel en el desierto (8:1-6)

Moisés les recuerda que durante cuarenta años Dios estuvo junto al pueblo en el desierto. Les dio maná para comer, agua para beber y cuidó incluso de sus vestidos y sus pies.

Dios permitió ese tiempo en el desierto para enseñarles a confiar en Él y entender que dependían de Su cuidado.

¿Qué aprendemos?

Dios siempre cuida de nosotros, incluso en los momentos difíciles. Él conoce nuestras necesidades y nunca nos abandona.

No olvidar a Dios cuando recibimos bendiciones (8:7-20)

Moisés les habla de la hermosa tierra que Dios les daría, una tierra con alimentos, frutos y abundancia. Pero les advierte que cuando disfrutaran de todas esas cosas no debían decir: «Mi fuerza y mi trabajo consiguieron todo esto».

Debían recordar que era Dios quien les daba la capacidad para trabajar y recibir esas bendiciones.

¿Qué aprendemos?

Cuando recibimos cosas buenas debemos ser agradecidos y reconocer que Dios es quien nos bendice.

Dios tiene misericordia cuando nos arrepentimos (9:1-29)

Moisés recuerda al pueblo que muchas veces habían desobedecido a Dios. Un ejemplo fue cuando hicieron el becerro de oro mientras Moisés estaba en el monte.

A pesar de sus errores, Dios escuchó la oración de Moisés y mostró misericordia al pueblo.

¿Qué aprendemos?

Cuando cometemos errores debemos reconocerlos, pedir perdón y volver al camino de Dios. Él es misericordioso y nos ayuda a cambiar.

Amar a Dios y caminar en Sus caminos (10:1-22)

Moisés enseña que Dios no solo quiere que conozcamos Sus mandamientos, sino que también quiere nuestro corazón. Él desea que lo amemos, lo respetemos y sirvamos con alegría.

Moisés les recuerda que deben amar a Dios y cuidar también de las personas necesitadas, como el extranjero, el huérfano y la viuda.

¿Qué aprendemos?

Amar a Dios significa demostrarlo con nuestras acciones, obedeciendo Su Palabra y tratando bien a los demás.

Escuchar la voz de Dios y recibir Su bendición (11:1-25)

Moisés anima al pueblo a recordar todas las maravillas que Dios había hecho por ellos. Les enseña que la obediencia trae bendición y que deben enseñar estas palabras a sus hijos.

Dios quería que cada nueva generación conociera Sus caminos y aprendiera a confiar en Él.

¿Qué aprendemos?

Debemos aprender la Palabra de Dios y compartirla con nuestra familia para que otros también conozcan a Dios.

Enseñanza principal

Dios siempre cuida de Sus hijos y cumple Sus promesas. Él desea que nunca olvidemos Sus bendiciones, que tengamos un corazón agradecido y que vivamos obedeciendo Su Palabra.

¿Cómo puedo ponerlo en práctica?

Dar gracias a Dios por todo lo que tengo.

Orar y hablar con Dios cada día.

Leer y aprender la Palabra de Dios.

Recordar que todo lo bueno viene de Dios.

Obedecer a mis padres y mostrar amor a los demás.

Ayudar a quienes necesitan apoyo.

Versículo para memorizar

«No solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de YHVH.»
Deuteronomio 8:3

Preguntas

¿Qué hizo Dios por Israel durante los cuarenta años en el desierto?

Respuesta: Dios los cuidó, les dio alimento, agua y todo lo que necesitaban.

¿Qué debía recordar Israel cuando recibiera muchas bendiciones?

Respuesta: Que todo venía de Dios y no debían olvidarse de Él.

¿Qué alimento dio Dios al pueblo en el desierto?

Respuesta: El maná.

¿Qué hizo Moisés cuando el pueblo pecó con el becerro de oro?

Respuesta: Oró a Dios y pidió misericordia por el pueblo.

¿Qué quiere Dios de nuestro corazón?

Respuesta: Que lo amemos, obedezcamos y caminemos en Sus caminos.

Actividad

Mi corazón agradecido

Entregar a cada niño una hoja con la forma de un corazón. Dentro del corazón escribirán o dibujarán cosas por las cuales están agradecidos con Dios.

Pueden escribir:

Mi familia.

Mi casa.

Mis amigos.

La comida.

La Biblia.

La congregación.

Las bendiciones que Dios me ha dado.

Después cada niño compartirá una cosa por la cual quiere darle gracias a Dios y dirá:

«Gracias Dios porque Tú cuidas de mí todos los días.»

Mensaje final

Dios nunca olvidó a Israel en el desierto y tampoco se olvida de nosotros. Él nos cuida, nos bendice y nos guía cada día. Por eso debemos tener un corazón agradecido, recordar Sus enseñanzas y caminar siempre junto a Él.

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